Más allá de una buena atención
Un buen servicio al cliente no se nota cuando todo va bien, sino cuando surge un problema.
La excelencia en servicio consiste en hacer que los procesos complejos o las situaciones difíciles parezcan sencillas y controladas para quien está al otro lado.
Simplificado los procesos internos
Cada paso burocrático que tú te ahorras, se lo ahorras también al cliente.
Revisa tus procedimientos: ¿hay algo que el cliente podría no necesitar hacer o firmar? Elimínalo.
El servicio invisible es el mejor servicio.
Traduciendo el lenguaje corporativo
Cuando expliques un problema técnico o un procedimiento, hazlo en cristiano.
El cliente no necesita saber todos los detalles internos, sólo entender qué implica para él y cuándo se solucionará.
Hacerse cargo
Si un cliente te cuenta un problema, aunque no sea tu área, hazte responsable de derivarlo a quien corresponda y asegúrate de que recibe respuesta.
Evita que el cliente no tenga que repetirte o contar su historia a tres personas diferentes.
En mi experiencia…
Un buen servicio al cliente no siempre requiere grandes inversiones.
Muchas veces consiste en quitar barreras, en simplificar lo que hemos complicado con el tiempo.
Pregúntate: ¿A mí me gustaría pasar por esto si fuera el cliente?
Si la respuesta es no, cámbialo.
