CLIENTE IDEAL VS. CLIENTE REAL

Conectando la realidad a tu sueño de negocio

Se suele tener en la cabeza un «cliente ideal» que entiende, valora , paga bien y nunca se queja de nuestro trabajo.

Luego aparece el cliente real, con sus prisas, sus confusiones y sus exigencias.

La madurez profesional consiste en aceptar al cliente real y trabajar con mejores estrategias, para atraer cada vez más al ideal.

Define al cliente ideal pero con los pies en la tierra

Haz una descripción realista: más allá de «pagar bien», también entiende el valor de tu servicio y respeta los plazos.

Sé honesto sobre qué tipo de cliente encaja mejor con tu forma de trabajar.

Analiza a tus clientes reales

Crea una lista de clientes actuales y compáralos con tu concepto de ideal.

¿En qué se parecen? ¿En qué se alejan?

Esa distancia puede darte pistas sobre qué debes comunicar mejor para atraer a los que quieres y, quizás, dejar de vender a los que te desgastan.

Comunica tu forma de trabajar y atraes lo que muestras

Si en tu web y redes solo hablas de precios y rapidez, atraerás clientes que buscan solo eso y no calidad o relación a largo plazo.

Muestra cómo trabajas realmente, tus valores, tu estilo.

Así, el cliente que llegue, llegará sabiendo a qué acoplarse.

En mi experiencia… 

La frustración con los clientes suele venir de una idealización previa.

Y es lo más típico en la mayoría de las veces cuando se comienza un negocio.

Se debe aceptar que el cliente real tiene defectos (como nosotros) y que nuestro trabajo es guiarlo hacia una relación más sana.

Es más productivo que enfadarse porque no es como soñábamos.

Al cliente real se le educa, al imaginario solo se le espera.